Seminario: Conocer y comunicar los Derechos Humanos

Cómo conseguir un enfoque de respeto a los derechos humanos en las comunicaciones periodísticas. Cuáles son los límites de la libertad de expresión. Qué se considera un discurso de odio. Cómo informar sobre la tortura. Fueron las cuestiones que se pusieron encima de la mesa en la jornada titulada Conocer y Comunicar los Derechos Humanos.

Los expertos invitados, David Díaz-Jogeix de ARTICLE 19 y Carla Ferstman de REDRESS, dieron cuenta del tratamiento en los medios de comunicación de los discursos de odio y de la tortura, respectivamente.

Díaz-Jogeix explicó que la libertad de expresión no es un derecho absoluto y, partiendo de esta particularidad, diferenció con el  dibujó de una pirámide la gravedad de los discursos de odio. En la parte superior de la pirámide se encuentran aquellos que incitan al genocidio, a la hostilidad, discriminación o violencia. Hay consenso internacional sobre la necesidad de actuar legalmente en estos casos.

En la mitad de ella, se sitúan las restricciones de la libertad de expresión para proteger los derechos de los demás, la seguridad nacional o el orden público, o la salud o la moral pública. Pero David Díaz- Jogeix  advirtió que los Estados suelen abusar de este apartado para limitar la libertad de expresión.

Y, en la base de la pirámide se encuentran aquellas expresiones del «discurso del odio», que pueden ser altamente ofensivas pero no son ilegales. Para estos casos, David Díaz-Jogeix defendió la prevalencia de la libertad de expresión y para su combate descartó las prohibiciones y defendió los discursos contra la discriminación desde los medios de comunicación y los poderes públicos.

Carla Ferstman comenzó por definir la tortura y subrayar que nunca está justificada su práctica, es siempre ilegal.

Ante el silencio que rodea a la tortura se posicionó a favor de que los medios reflejen los casos de tortura de una forma individualizada para que la sociedad vaya tomando conciencia de esta realidad. Pero alertó sobre lo complicado que es para la víctima procesar los niveles de violencia padecidos, los sentimientos de vergüenza, a la hora de hacer públicos sus testimonios. La prensa debe ser consciente de ello y no tratar a las personas supervivientes de la tortura como alguien que da lástima y evitar las estigmatizaciones. 

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